sábado, 23 de octubre de 2021

DERROTEMOS LOS PRESAGIOS.




Por: Aris Palmero. 

arispalmero@hotmail.com 

La oposición política del país, no es tonta. Conoce, más que nadie, la forma de manipular y enajenar la mente, sobre todo de la persona humilde y sin gran formación académica o política, en temas que son, supuestamente, de interés nacional y ampliamente conocido por la población. 

Por tales motivos han comenzado a difundir a través de sus bocinas de comunicadores e interactivos,  el hecho de que, el Partido Revolucionario Moderno (PRM), según ellos, continuación política del vetusto Partido Revolucionario Dominicano (PRD), fue hecho para gobernar, exclusivamente, un periodo gubernamental, y nada mas después de ahí. 

Nos recuerdan las divisiones entre: Don Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco. Jorge Blanco y Jacobo  Majluta. Majluta y Peña Gómez. Hipólito Mejía y Hatuey Decamps, y finalmente Hipólito y Miguel Vargas.

Alegan y difunden que desde el poder cometemos errores garrafales. Que nos dividimos. Que no sabemos gobernar. Que llevamos al gobierno a los ajenos, y despreciamos a los nuestros. Que intentamos gobernar con los popis, mientras la dirección media, y un gran número de altos dirigentes, conjuntamente con las bases del partido, están sin empleos. A simple vista parecería ser cierto, pero en el fondo es una verdad arrugada. 

Nunca antes en la historia republicana de nuestro país, diríamos desde nuestra propia fundación como Nación, ningún gobierno había asumido la dirección del Estado en circunstancias tan dificultosas como la del actual mandado de Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno. Es importante recordar, a modo de breve reseña, que la pandemia de la Covid-19 estaba en su curva más elevada. El país paralizado. Cientos de miles de trabajadores sin empleos. La industria cerrada. El turismo con todos los hoteles del país en su momento más oscuro y sin la entrada ni siquiera de un peregrino. Las clases suspendidas. El comercio paralizado. Cero transporte. El sistema de salud colapsado. Los hospitales llenos de enfermos, y sin camillas de cuidado intensivo para brindarles atenciones a los que se asfixiaban por la falta de oxigeno. Un estado de emergencia, de urgencia, de desesperación sin esperanzas, y las fronteras internacionales desde donde podríamos recibir algunas ayudas, en peores condiciones que nosotros. Que se podía hacer en un panorama tan sombrío. Muy poco, y sin embargo se hizo bastante. Yo diría que demasiado.         

Este logro del gobierno está ahí, sellado con bronce pulido con acero.  El país se recupero. Las cosas, en su inmensa mayoría, han vuelto a la normalidad. La más difícil tarea, la que parecía imposible, la de salvar el año escolar,  en un esfuerzo sin precedentes históricos, se logró. El turismo se abrió, y nos hemos colocado a la vanguardia en esa área en América Latina y el Caribe, y somos referencia en el éxito de la vacunación. La economía se reactiva y toma su ritmo. No creo que nadie pudo haber hecho más.

Es cierto que los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana de Leonel Fernández y Danilo Medina dejaron al gobierno del PRM y Luis Abinader amarrados por los cuatro costados,  no solo en el aspecto económico y financiero, sino también con las combinaciones de leyes y creaciones de ministerios para proteger en sus puestos y funciones a la gran mayoría de funcionarios y empleados de sus gestiones que aun disfrutan  de las mieles del poder desde el gobierno perremeista,  mientras el 80 por ciento de los dirigentes del partido siguen jalando aire y recibiendo la burla y atropello de quienes hicieron hasta lo imposible para que Luis no llegara al poder.

Este es el talón de Aquiles del presidente Abinader. El que hizo la ley no fue tonto, y también preparo la trampa. Los gobiernos, como decía el doctor Balaguer, deben gobernar con su gente. Deben proteger a su gente.  Para eso fue que se fajaron y dejaron las suelas de los zapatos en las calles por  dieciséis años corridos. Fue para ir al poder. No fue para ver a sus enemigos políticos disfrutando del esfuerzo ajeno. Eso no es justo. Es tiempo de que se armonicen  las formulas legales y políticas para que todos aquellos Leonelistas y Danilistas que aún se mantienen en nuestro gobierno y en importantes funciones de Estado, sean enviados para sus respectivas casas y se coloquen a los dirigentes del partido que a catorce meses y días de su gobierno haber llegado al poder, aun siguen doblando esquinas y enderezando calles. Tenemos que  derrotar el maleficio de los cuatro años que auguran los Pelede y sus aliados de los Fupu, pero para ello, justamente, tenemos que sacarlos del gobierno. Que se vayan ya. Que empiecen a recoger, pues su salida podría ser forzosa.  Hipócritas. Simuladores. Trepadores.  A Dios rogando, y con el mazo dando. 

Abra los ojos presidente Abinader. Sus  verdaderos amigos estamos en el PRM, en el partido que junto a usted,  el presidente Hipólito Mejía, y el pensamiento más avanzado y comprometido con los ideales del inolvidable José Francisco Peña Gómez,  fundamos en el 2015, luego de tres largos años de batalla con el renegado de Miguel Vargas. Aquí estamos listos para defenderlo en cualquier escenario, y ante cualquier decisión, incluyendo la que más le conviene al país en el proceso electoral del 2024, que es usted, señor Presidente.

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