Por: Jesús Sánchez
SAN PEDRO DE MACORÍS. Juan Dolio, poblado turístico del municipio de Guayacanes, en esta provincia, vive un proceso de crecimiento sostenido impulsado por la inversión inmobiliaria y el turismo interno y extranjero.
Sin embargo, ese desarrollo convive con conflictos por el uso del espacio público, reclamos comunitarios y limitaciones presupuestarias del gobierno municipal que ponen a prueba la capacidad de organización y planificación del territorio.
Según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2022, el municipio de Guayacanes cuenta con una población aproximada de 20 mil habitantes, distribuidos entre comunidades como Guayacanes, Juan Dolio, Los Conucos, El Cruce, H3 y otras áreas.
Dentro de este contexto, Juan Dolio se ha convertido en el principal motor económico y turístico del municipio, concentrando gran parte de la actividad comercial y de servicios.
NUEVO PERFIL TURÍSTICO
A diferencia del modelo tradicional de grandes hoteles todo incluido, el crecimiento reciente de Juan Dolio ha estado marcado por la inversión inmobiliaria, principalmente en torres de apartamentos, aparta-hoteles y pequeños establecimientos de hospedaje.
El empresario hotelero Henry Sosa, propietario de un hotel de la zona, explicó que este modelo responde a un público que busca mayor independencia y movilidad. De acuerdo con su experiencia, una parte importante de los visitantes son dominicanos residentes en el exterior o en la capital, así como turistas europeos que llegan durante el invierno y permanecen entre uno y tres meses.
Sosa señala que también se recibe turistas extranjeros, como colombianos, que prefieren hospedajes fuera del sistema todo incluido para conocer con mayor libertad la cultura y los distintos destinos del país.
En cuanto a los precios, indica que las tarifas por noche oscilan entre 35 y 80 dólares, dependiendo del tipo de alojamiento y los servicios ofrecidos, con una alta dependencia de plataformas digitales como Airbnb, Booking y Expedia.
LA PLAYA
Para visitantes nacionales e internacionales, la playa continúa siendo el principal atractivo de Juan Dolio. Turistas valoran el ambiente relativamente tranquilo, la cercanía con Santo Domingo y San Pedro de Macorís, así como una percepción de mayor seguridad en comparación con otros balnearios del país.
No obstante, persisten preocupaciones relacionadas con la seguridad acuática, la organización de los vendedores ambulantes y la convivencia entre comercios formales e informales que operan en la franja costera.
USO DEL ESPACIO PÚBLICO
Uno de los principales focos de tensión en Juan Dolio gira en torno al uso de las áreas públicas de la playa, donde se han producido enfrentamientos entre vendedores informales, propietarios de restaurantes y operadores de servicios como alquiler de sillas y parques.
El alcalde del municipio de Guayacanes, Noel Cedeño, sostiene que las reglas están establecidas y que el problema surge cuando sectores ocupan espacios públicos sin cumplir con el pago de los impuestos municipales correspondientes. El edil asegura que muchos operadores utilizan áreas de la playa, que son de uso colectivo, sin estar al día en sus obligaciones tributarias, lo que genera desorden y conflictos recurrentes.
Cedeño afirmó que tanto el Ayuntamiento como el Ministerio de Turismo han intervenido en distintos momentos para mediar y poner orden, aunque reconoce que la morosidad en el pago de arbitrios dificulta una regulación más efectiva.
RECLAMOS
Desde el sector comunitario, las críticas apuntan a una falta de planificación y organización. El dirigente comunitario Alberto Pequeño denunció el desorden en la playa de Juan Dolio y Oasis, donde se originan conflictos constantes entre vendedores y dueños de restaurantes, así como la ausencia de señalización y delimitación clara de las áreas.
Pequeño propone que la playa sea organizada por zonas identificadas, con espacios definidos para cada actividad, registros y carnets para los trabajadores, y una coordinación permanente entre el Ayuntamiento, el Ministerio de Turismo, la Policía, los sindicatos y las juntas de vecinos.
Para el dirigente, la playa representa una oportunidad clave para la economía local, especialmente los fines de semana y días feriados, cuando llegan visitantes desde la capital y otros puntos del país.
BANDERA AZUL
Otro punto de debate es la salida del proyecto Bandera Azul, una certificación internacional que reconoce playas que cumplen estándares de limpieza, accesibilidad y seguridad. Según las autoridades municipales, el proyecto dejó de funcionar debido a la falta de integración comunitaria y al incumplimiento de los requisitos necesarios para mantener la certificación.
El proyecto exigía, entre otros aspectos, accesos adecuados para personas con discapacidad, baños, limpieza constante y un compromiso conjunto de autoridades y comunidad.
LIMITACIONES PRESUPUESTARIAS
El Ayuntamiento de Guayacanes y Juan Dolio recibe alrededor de 3.2 millones de pesos mensuales, monto que, según el alcalde, resulta insuficiente para atender las demandas de un municipio con comunidades dispersas y una alta presión turística.
A esta situación se suma el cierre del vertedero a cielo abierto que utilizaba el municipio, lo que obligó a trasladar los desechos sólidos a un punto más distante, incrementando los costos operativos en combustible y logística, sin que exista un aumento proporcional de los recursos asignados.
Pese a estas limitaciones, el cabildo asegura mantener brigadas permanentes de limpieza en la playa, con apoyo del Ministerio de Turismo








