viernes, 22 de abril de 2022

La economía de la felicidad



Por: Julio César Concepción Rodríguez, MBA.

Para dar inicio a este artículo he abrazado la idea de  conceptualizar sobre su definición según la percepción  segmentada en dos grandes grupos sociales. Considerando que es un derecho fundamental del hombre ser feliz. Es un bien soberano, de civilización y deseo. La comunidad científica define la  felicidad como una emoción que se produce en un ser consciente cuando llega a un momento de conformación, bienestar o ha conseguido ciertos objetivos que le permiten sentirse realizado como individuo, aunque cada persona puede tener su propia concepción sobre lo que significa la felicidad para ella. Mientras que para el vulgo, según esta opinión común llama a éste bien supremo denominado felicidad, de vivir bien, obrar bien como sinónimo de ser dichoso.

La felicidad no se reduce al bienestar afectivo de un organismo adaptado a su medio. El hombre debe y está llamado a  reflexionar para construir su vida según valores cardinales. No debe menospreciar ni su libertad, ni su responsabilidad ante el compromiso voluntario de su acción. Ser feliz supone lograr un equilibrio que sea capaz de superar sus contradicciones y sus conflictos. Si el individuo quiere ser feliz, no debe olvidar que la felicidad es el resultado de una conquista primero sobre sí mismo y luego sobre un mundo en el que debe tener en cuenta no solamente las fuerzas naturales, sino también a los demás hombres que interactúan en el quehacer cotidiano del desarrollo social.

“Para Séneca la felicidad consistía en defender que una vida feliz es la que sigue a su propia naturaleza y que únicamente se puede alcanzar con el alma sana y el cuerpo saludable. Es decir, solo una vida sin angustias nos abre el camino a la plenitud”.


“Pero para Aristóteles, la felicidad consiste en lograr, a lo largo de toda la vida, todos los bienes salud, riqueza, conocimiento, amigos, etc.,  que conducen a la perfección de la naturaleza humana y al enriquecimiento de la vida humana”.


La referencia sobre la economía de la felicidad se refiere a la tesis que relacionan las variables económicas, tales como el ingreso y el consumo, con el bienestar subjetivo de las personas. Como ciencia se encarga de estudiar de forma tanto teórica como cuantitativa la felicidad y todo aquello que afecta a la misma. La satisfacción con la vida que es una medida de la felicidad de una persona, el ingreso disponible que percibe, éste es uno de los determinantes tradicionales en la Economía de la felicidad, de hecho el principal, la riqueza material que posee la persona lo es también. Según investigaciones de alta relevancia de la psicología y la neurociencia, la felicidad depende de uno mismo y de cómo se manejen estos tres factores: la predisposición genética, en un 40%, las condiciones de vida, en un 10%, y las actividades voluntarias, las que dependen de nosotros mismos, en un 50%. Estas abarcan la actitud, comportamientos y reacciones.

La economía como ciencia social estudia cómo las familias, empresas y gobiernos organizan y administran los recursos disponibles que suelen ser escasos, para satisfacer las diferentes necesidades y así tener un mayor bienestar para la vida de las personas. Tomando como parámetro para la medición de la felicidad: Salud la atención médica y las barreras de ésta, así como la calidad de los servicios de salud, educación, diversidad ambiental, nivel de vida, gobernabilidad, bienestar sicológico, uso del tiempo y la fuerza comunitaria.  Esta propuesta crítica de medir la  felicidad data del 1972. Por verbigracia las diferencias entre los índices, la Felicidad Nacional Bruta (FNB) o Felicidad Interna Bruta (FIB),  es un indicador Genuino de Progreso, que calcula la calidad de vida de los miembros que componen la sociedad de un país,  se basa, en general, en el verdadero desarrollo de la sociedad humana tanto material como espiritual.


En concreto, hay una relación positiva entre la felicidad y el apoyo económico que recibe la familia, la satisfacción con la situación económica personal y el bienestar que otorgan las oportunidades para lograr un mejor ingreso. A diferencia del Producto Interno Bruto (PIB), que refleja el valor monetario de la producción de bienes y servicios, la FNB califica el bienestar y felicidad de las personas pertenecientes a un país. La FNB está basada en cuatro pilares: la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno. La importancia que algunos países le dan al FNB se debe a que se cree que es un elemento clave para el desarrollo de la economía de un país. Es decir fomentar el bienestar de la población por encima del desarrollo material.  


Los antecedentes indican que la corrupción y la delincuencia, la crisis económico/inflacionaria provocada por la pandemia (Covid-19), e incrementada inmisericorde por el conflicto bélico Ruso/Ucraniano,  la vinculada al poder político, el tráfico de influencias. La sociedad la percibe como los principales problemas del país, elementos de obstaculización para alcanzar grados óptimos de felicidad colectiva. Dado que  la  relación existente entre el desarrollo económico de un país y la felicidad de su población tiene una estrecha relación con el crecimiento económico  señalando una relación positiva entre ambas variables, es decir, a mayor PIB per cápita en un país, sus habitantes son más  felices. De ahí la diferencia entre Robert Malthus y su cuestionamiento al propósito final de la disciplina económica y la teoría de Adam Smith sobre la causa de la riqueza de las naciones.


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