lunes, 23 de febrero de 2026

Hoteles, restaurantes y alquileres impulsan el empleo en la zona costera de Juan Dolio


Por: Jesús Sánchez

GUAYACANES. El dinamismo económico de Juan Dolio define la vida diaria de cientos de familias que dependen directamente del turismo y los servicios. Hoteles, aparta-hoteles y restaurantes constituyen la principal fuente de empleo en esta franja costera, donde camareros, recepcionistas, cocineros, personal de mantenimiento y seguridad encuentran sustento permanente, especialmente durante fines de semana y temporada alta.


La actividad turística no solo beneficia a los grandes establecimientos. El flujo constante de visitantes nacionales y extranjeros activa una cadena de servicios que incluye transporte, ventas ambulantes, excursiones, alquiler de villas y administración de condominios.

La playa se convierte cada sábado y domingo, así como días feriados, en el centro de operaciones económicas del municipio.
El crecimiento inmobiliario ha sido otro eje determinante. En los últimos años se han levantado torres de apartamentos, residenciales privados y proyectos turísticos que han generado empleos en la construcción para obreros, ingenieros y suplidores de materiales. Este auge también ha impulsado el trabajo de agentes inmobiliarios, abogados y otras áreas.


COMERCIO LOCAL
El comercio local complementa este engranaje económico. Colmados, supermercados, ferreterías, salones de belleza y pequeños negocios familiares viven tanto del residente permanente como del visitante ocasional. El transporte informal, incluyendo motoconcho, forma parte esencial de la dinámica diaria.


En la zona de playa operan dos asociaciones de comercio informal que agrupan a decenas de jóvenes. Según explicó Miguel Sánchez Jiménez, los ingresos pueden oscilar entre 2,000 y 3,000 pesos diarios durante fines de semana y días feriados.


No obstante, señaló que uno de los principales problemas que enfrentan es el intento de desplazamiento por parte de algunos propietarios de restaurantes.
Los vendedores de pescado representan una tradición que ha pasado de generación en generación. Domingo Ramos, con más de 20 años vendiendo frente al mar, indicó que un servicio de pescado ronda los 700 pesos y que hay jornadas en las que las ventas superan los 10 mil pesos. “Hay días buenos, sobre todo cuando la playa se llena”, comentó.


A esto se suman los parqueadores de vehículos, quienes cobran 200 pesos por automóvil en más de 20 espacios distribuidos a lo largo del municipio, especialmente activos durante fines de semana.
Un caso particular es el de antiguos establecimientos que marcaron una etapa importante del desarrollo turístico, como el antiguo Decameron Beach Resort, Hotel Marina, Playa Real, Punta de Garza, Costa Linda, El Tamarindo y el antiguo Hotel Capella, algunos de los cuales han desaparecido y otros permanecen abandonados, proyectando en ciertas áreas una imagen de deterioro que preocupa a residentes y comerciantes.


SU ELEVACIÓN A MUNICIPIO
El impulso institucional que marcó el rumbo de la zona ocurrió el tres de mayo de 2006, cuando se oficializó la elevación a municipio de Guayacanes, demarcación a la que pertenece Juan Dolio. La iniciativa fue promovida por el entonces diputado Franklin Peña.


“En ese momento Guayacanes y Juan Dolio estaban en desarrollo, pero dependían administrativamente de San Pedro de Macorís, lo que hacía más lentos los procesos y complicaba la gestión de permisos y servicios”, explicó Peña.
El exlegislador señaló que el proceso no fue sencillo, pero aseguró que tras la elevación se logró mayor dinamismo, mejor manejo de los permisos y avances en el ornato y la organización municipal, elementos que contribuyeron al crecimiento que hoy exhibe la zona.


VILLA PRESIDENCIAL
En Juan Dolio también se encuentra la villa presidencial, adquirida en 1974 durante el gobierno de Joaquín Balaguer, sustituyendo la casa de Sans Soucí en la avenida España.
La residencia ha sido utilizada por los fenecidos presidentes Joaquín Balaguer y Antonio Guzmán Fernández, así como por los expresidentes Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina. En la actualidad, el presidente Luis Abinader ha sido uno de los mandatarios que menos uso le ha dado a este refugio oficial.


Ubicada a orillas del mar Caribe, en una exclusiva zona de Juan Dolio, provincia San Pedro de Macorís, la villa está a disposición del mandatario de turno y su familia, y también ha servido como espacio de descanso dentro de la agenda oficial.

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