Por: Julio César Concepción Rodríguez, MBA, CPA, O&M.
Las micro, pequeñas y medianas empresas en la República Dominicana representan una proporción significativa del tejido empresarial y del empleo total, aunque su expansión territorial se concentra de forma polarizada en la región Norte y el Gran Santo Domingo. Además, el predominio de microempresas y los altos niveles de informalidad limitan la velocidad con la que estos negocios logran escalar a categorías superiores o acceder a financiamiento formal.
Esto se suma a otros desafíos y brechas persistentes que generan presión, como la alta informalidad, acceso limitado a crédito productivo, baja productividad e innovación, escaso uso de medios de pagos digitales, necesidad de asistencia técnica continua, regímenes fiscales complejos y barreras diferenciadas para empresas lideradas por mujeres, por hacer referencia de algunas. A estas brechas se suma un escenario internacional cada vez más volátil, caracterizado por cambios tecnológicos acelerados, tensiones económicas y una mayor exposición a riesgos climáticos y financieros.
Por eso elementos incidentales o vicios de forma, hablar hoy de mipymes no solo puede limitarse a celebrar su contribución. La pregunta debe ser cómo ayudarlas a convertirse en empresas capaces de crecer, innovar y mantenerse competitivas en un entorno de recurrente y constante cambio. Una mipyme sostenible se construye en un modelo de negocio sólido y preparado para el largo plazo. Conoce a sus clientes, mejora continuamente sus procesos, utiliza sus recursos de manera eficiente, incorpora la innovación y genera valor económico sin comprometer el bienestar social ni ambiental. Es una empresa que integra y reduce riesgos y que agrega valor a su comunidad.
En cambio, una mipyme con capacidad de adaptación (resiliencia) es capaz de operar en la incertidumbre y anticipar, absorber, adaptarse y recuperarse frente a crisis. En un país expuesto a fenómenos meteorológicos extremos, placas tectónicas, choques de precios, disrupciones logísticas, riesgos financieros, inseguridad digital y transformaciones aceleradas por la inteligencia artificial, la resiliencia no es un oropel. Es una condición de supervivencia empresarial. Laempresa que no mide sus riesgos depende solo del efectivo o carece de un plan administrativo de continuidad de negocios, puede ver interrumpido en cualquier momento lo que construyó durante años.
Lo mejor es que este proceso puede comenzar con acciones concretas al alcance de muchas empresas. Estableciendo un gran plan que permita organizar las finanzas, fortalecer las capacidades del personal, incorporar herramientas digitales para vender y cobrar, mejorar procesos, productos, reducir el consumo de recursos, y formalizar relaciones laborales o desarrollar planes de continuidad de negocios son gestionesque incrementan la competitividad y preparan a las empresas para enfrentar escenarios hostiles.
En el país ya existen experiencias y herramientas que pueden acelerar este proceso. Cito. La plataforma Cadenas de Valor Inclusivas del PNUD, que ofrece soluciones para la resiliencia a todo tipo de empresa y que, junto con socios nacionales, liderado por el MICM, ha beneficiado más de 10,000 mipymes desde 2020, hasta la fecha. El desafío ahora es adaptar soluciones a todo el sector y escalar su aplicación.
Las mipymes dominicanas necesitan un apoyo decidido que articule servicios financieros y no financieros. Crédito asequible, garantías, seguros, asistencias técnicas, esquemas fiscales sencillos, digitalización, formación en inteligencia artificial, acompañamiento para formalización, acceso a compras públicas, encadenamientos productivos, exportación y mercados digitales. Fortalecerlas no es una agenda sectorial; es una estrategia nacional de productividad, inclusión y resiliencia. Y por se afianzan las condiciones de sostenimiento para el desarrollo económico.
Desde el Estado dominicana se dan pasos en este camino. Con miras a la. Meta 2036 que es un esfuerzo que está avanzando, la agenda de manera importante, articulando acciones y generando oportunidades y capacidades para la sostenibilidad y resiliencia del sector.
Mostrar respeto por las mipymes es reconocer lo que ya aportan. Transformarlas en sostenibles y resilientes es asegurar que puedan seguir aportando, en contextos de presión e incertidumbre que caracterizan el mundoempresarial y económico de hoy. Esa debe ser laresponsabilidad que cada empresa mipyme tenga las capacidades, los instrumentos y las alianzas para crecer y competir en igualdad de condiciones y reglas claras, con la finalidad de construir un futuro más próspero para todos los actores.

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